4/04/2007

EL JUNQUITO, UNA TRISTE REALIDAD

El Junquito, pueblo caracterizado por su alto índice de turistas, sobre todo los fines de semana, quincenas y fin de mes, lugar donde estas personas se recrean, montando a caballo, comiendo cochino, morcilla o cachapas y una y otra actividad para los niños y niñas. El pueblo en sí mide aproximadamente tres cuadras y cuenta con cuatro licorerías, tres panaderías, una venta de repuestos, dos pequeños abastos, una librería, dos ferreterías, dos farmacias, dos bancos y un sin número de ventas de cochino frito, entre otras cosas, así mismo cuenta con una escuela pública, una iglesia, una caseta de la policía metropolitana y un hospitalito, ¡ah! y un cuartel de bomberos y un clima exquisito, por supuesto también con una línea de busetas y buses.

Esta es la realidad que muchos conocemos y quizá por esta razón siempre pensamos en El Junquito como alternativa para pasar un rato agradable sin salir muy lejos de Caracas. Pero hay otra realidad que solo la conocemos los que vivimos en el pueblo o en sus cercanías:

A saber, estableciendo prioridades deberíamos hablar del “hospitalito”, el cual se encuentra totalmente abandonado, tanto que la mayoría de las veces, por no decir siempre, no hay un médico y cuando lo hay no atiende, por ejemplo, niños en casos de emergencia, porque solo realizan control de niños sanos, esto sin mencionar lo desabastecido que está en materia de medicamentos y las condiciones de higiene, salubridad y seguridad en que se encuentra, para los habitantes del pueblo y sus cercanías es una constante preocupación que en algún momento se presente una emergencia ya que el “hospitalito” no es ninguna garantía. Los pocos trabajadores de este sitio deben estar pasando las de Caín.
Así como los que se atreven a denunciar estas irregularidades.

Seguimos con los cuerpos policiales, como dijimos, en el pueblo hay un pequeño módulo de la policía metropolitana, un poco más arriba del pueblo esta el Instituto Universitario de la Policía Metropolitana y un poco más arriba justo al lado de la entrada de la niebla está el módulo de Poli Vargas, con tantos policías este pueblo debería ser el más resguardado del país, pero contradictoriamente no es así, son incontables los números de secuestros, violaciones, robos y atracos, inclusive asesinatos y crímenes de los cuales son víctimas los habitantes de El Junquito y sus zonas aledañas, estos “agentes” solo pasean por el pueblo en sus motos o carros de doble tracción, realmente no cumplen una labor de vigilancia y resguardo permanente, esto es lamentable ya que el pueblo navega en la miseria, en el alcohol y en la droga, esto sin mencionar la actitud prepotente de los estudiantes del Instituto Universitario.

Continuamos con los bomberos, estos señores son incapaces de asistir una emergencia que ocurra, por ejemplo en alguna zona aledaña que no cuente con carreteras asfaltadas, esto deja mucho que desear de este cuerpo de protección, este, creemos es un ejemplo bastante elocuente.

La zona comercial que comprende ventas de cochino y sus derivados, farmacias, panaderías, ferreterías, licorerías, venta de repuesto, entre otras, se creen como si todas estuvieran ubicadas en el aeropuerto de Maiquetía, a cuenta de que son una zona “turística” venden todos los productos a precios exorbitantes y hasta ahora no ha existido ningún ente gubernamental que le ponga coto a esta situación, como ejemplo podemos señalar el Auto mercado Ruicar cuya carnicería “Albertsil” vende la carne que está regulada a Bs. 11.700,00, cosa correcta, pero si uno pide bistec por el servicio de rebanado te cobran un excedente de 4 mil y pico adicional, esto sin mencionar los precios en los abastos, panaderías, venta de repuesto, venta de cochino y otros, que deben tener entre un 20% y 30% de sobre precio, pero lo más alarmante es la farmacia, y no nos referimos a Farmahorro, los precios son realmente grotescos además de que no se consiguen los genéricos. Un caso digno de señalar son las ventas de cochino y sus derivados, estos si que son groseros con el pueblo junquiteño, los turistas y sus trabajadores que los explotan hasta más no poder, estos señores son los principales productores de basura manteniendo los container que se encuentran en el estacionamiento público constantemente sucios, esto tomando en cuenta que la gobernación, tanto de Vargas como del Libertador no cumplen con su acometido de recoger la basura.

En el caso del transporte público es realmente catastrófico, la línea, la única que hay, y decimos que es la única ya que los buses brillan por su ausencia, cumple un servicio realmente pésimo, cobran Bs. 1.250,00 hasta la Yaguara y tardan más o menos 35 minutos en llegar al kilómetro 12, que es la mitad del recorrido, de tal manera que un recorrido que podría durar entre 45 minutos y una hora se convierte en un periplo de 2 horas o más dependiendo de la cola, subiendo de la Yaguara al pueblo la mayoría de las busetas son enviadas al kilómetro 12 y cuando consideran que la cola para el pueblo está lo suficientemente larga (lo cual ocurre cuando ya es kilométrica) entonces es que se dignan a enviar una, esto sin mencionar la música que colocan, que además de ser pésima la ponen a tan alto volumen que no escuchan cuando le piden la parada, el precio no es lo que molesta, lo que molesta es el servicio que prestan, que puede y debe ser un buen servicio, los habitantes de El Junquito nos lo merecemos.

Otra cosa que creemos es nuestro deber de mencionar es la situación en la que se encuentran los trabajadores de las zonas agrícolas, los cuales cumplen horarios no acordes con la normativa legal, sin mencionar la baja paga por la jornada laboral, estos compañeros trabajan con productos químicos y pesticidas en pésimas condiciones, bajo la lluvia y bajo el sol sin implementos de protección personal.




UNA SITUACIÓN GEOGRÁFICA QUE PERMITE ELUDIR RESPONSABILIDADES


Ahora bien, si usted ha visitado El Junquito le sugerimos se de una vuelta por la parte trasera de los locales que venden el cochino, se dará cuenta de la triste realidad, esta realidad también se refleja en la actitud de sus habitantes, esto es bastante lamentable ya que hoy se habla de la explosión del poder popular (quinto motor), pero ¿realmente el pueblo está ejerciendo ese poder? o el mismo se encuentra secuestrado por los oportunistas “revolucionarios” de este proceso.

Analicemos un poco la situación del pueblo y sus zonas aledañas, el mismo se encuentra divido, una parte pertenece al Estado Vargas y otra al Municipio Libertador, en ese sentido, por ejemplo, el sector el Tibron pertenece al Estado Vargas concretamente al Municipio Carayaca, de esta manera cuando alguien quiere poner una denuncia tiene que saber donde está ubicado, para dirigirse a los cuerpos policiales correspondientes, esto es curioso porque la metropolitana no te atiende si estas ubicado en el Estado Vargas y lo mismo sucede con Poli Vargas, pero sí se pasean por donde quieren, en el momento que quieran, lo mismo sucede con las autoridades de la alcaldía (Alexis Toledo) y gobernación (Antonio Rodríguez San Juan) de Vargas y la alcaldía mayor (Juan Barreto) y alcaldía del municipio libertador (Freddy Vernal), la situación geográfica del pueblo es la ideal para que sea realmente lo que muchos creen que es y no una excusa para no cumplir con la labor para lo que fueron elegidos .

El servicio eléctrico es pésimo inclusive hoy, en pleno siglo XXI, hay zonas habitadas donde no hay luz y si la hay es de mala calidad produciendo daños en los aparatos domésticos, carreteras sin asfaltar, el servicio de agua es casi nulo y pare usted de contar.

Podríamos culpar a los habitantes, diciendo que son individualistas y despreocupados, pero realmente la sobre vivencia en esos sitios es dura y no queda mucho tiempo para organizarse, además no hay una dirigencia que impulse el verdadero poder popular y la moral y las luces (tercer motor), es imprescindible que el pueblo junquiteño y los habitantes de sus zonas aledañas se organicen en los consejos comunales y que no permitan que los pico de plata y/o representantes de algún partido político secuestren estas instancias, es necesaria la organización para poder ejercer el poder, debemos acostumbrarnos a la idea de que somos nosotros, el pueblo, los que gobernamos, no podemos seguir permitiendo que esos señores que uno elige como su representante haga lo que le de la gana, debemos exigir, reclamar, proponer, ejecutar, hacer seguimiento y control de la gestión de estos señores pero de manera organizada y conciente.

Para poner un ejemplo de lo que decimos, podemos mencionar el caso de la junta de vecinos o la organización que dirige el Sr. Humberto en el Tibron, esta asociación u organización realmente no hace nada y cuando surge alguien que quiere hacer algo ellos no están dispuestos a colaborar en la mejora de la urbanización.

Es en este sentido que el pueblo debe asumir el control organizado de nuestra situación ya que es la gran mayoría de la población junquiteña la que padece esta situación, no debemos permitir que algunos señores secuestren nuestras organizaciones, los cambios sociales no se dan de un día para otro, no es sencillo cambiar tantos años de cultura de anti valores, hoy debemos hacer nuestro mejor intento de trabajar en función del bien colectivo y empezar a inculcarle a nuestros hijos los reales valores de solidaridad, humanidad y equidad.

¡TRABAJEMOS UNIDOS POR UN BUEN PRESENTE Y UN FUTURO DIGNO PARA NUSTROS HIJOS E HIJAS!

¡EXIJAMOSLE A LAS AUTORIDADES UN BUEN SERVICIO ELÉCTRICO, SERVICIO DE AGUA PERMANENTE Y ASFALTADO DE NUESTRAS CALLES Y CARRETERAS!
¡LUCHEMOS POR LA CONSTRUCCIÓN DE UNA SOCIEDAD DE IGUALES!