4/20/2007

LOS SINDICATOS, LA SALUD DE LA CLASE TRABAJADORA Y LOS SECTORES POPULARES

Para el año 2004, según cifras de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) había 270 millones de accidentes laborales, 160 millones de enfermos y enfermas por el trabajo, generando esto, 2 millones de muertes, solo en un año, claro está que estas cifras deben ser emanadas de sub registros y que obviamente para el año 2007 las mismas deben ser realmente extra alarmantes.
En la mayoría de los países del mundo, por no decir en todos, la salud y la vida de la clase trabajadora, no es tomada en cuenta y en donde así ha sido, la labor de concientización es sumamente ardua ya que como sabemos al imperialismo no le interesa en lo más mínimo y por ende su labor va dirigida a deteriorarla cada vez más, tercerizando y flexibilizando el trabajo tal como sucede con las maquilas, las contratistas, las sub contratistas, las ETT (Empresas de Trabajo Temporal), entre otras.
Ahora bien, la cultura de la prevención, si alguna vez existió en nuestra conciencia, esta fue erradicada por el imperialismo con su educación de anti valores y que muy bien lo refleja Carlos Cafiero en su resumen del Capital de Carlos Marx donde explica la manera en que el imperialismo flexibiliza el trabajo y extrae la plusvalía.

LA PLUSVALÍA RELATIVA

La fuerza de trabajo, al producir un valor mayor que el precio que cuesta (el salario), es decir, una plusvalía, ha engendrado el capital y luego ha procurado al capital una nutrición suficiente para su primera edad, habiendo sido aumentada la plusvalía por medio de la prolongación de la jornada de trabajo.

Pero el capital crece, y la plusvalía debe aumentar también para satisfacer sus necesidades aumentadas. Y, como hemos visto, aumento de la plusvalía no quiere decir otra cosa que nueva prolongación de la jornada de trabajo: sin embargo, esta jornada, aun cuando sea de una longitud o duración muy elástica, haya al fin su límite necesario. En efecto, por mínimo que sea el tiempo dejado por el capitalismo al trabajador y/o trabajadora para la satisfacción de sus necesidades más indispensables, la jornada de trabajo será siempre inferior a veinticuatro horas. La jornada de trabajo halla, pues, un límite natural y el aumento de la plusvalía, por consiguiente, un obstáculo insuperable. Representemos una jornada de trabajo por la línea AB:

A………………..D……C………………..B

La letra A indicará el principio, la letra B el fin, es decir, ese término natural más allá del cual no es posible ir. Sea AC la parte de la jornada durante la cual produce el trabajador y/o trabajadora el valor equivalente al salario recibido, y CB la parte de la jornada durante la cual produce la plusvalía. Si un hilador de algodón, recibiendo 3 mil bolívares de salario reproduce en una mitad de la jornada el valor de su salario, y en la otra mitad produce 3 mil de plusvalía. El trabajo AC, con el cual se reproduce el valor del salario, llámese trabajo necesario, mientras que el trabajo CB, que produce la plusvalía, se denomina sobre trabajo. El capital está codicioso de sobre trabajo porque es este el que engendra la plusvalía. El sobre trabajo prolongado dilata la jornada de trabajo y esta termina por hallar su límite natural B, que presenta un obstáculo insuperable al sobre trabajo y a la plusvalía. ¿Qué hacer entonces? El capital ha encontrado enseguida el remedio. Observa que el sobre trabajo tiene dos límites: uno B, término de la jornada de trabajo, y otro C, término del trabajo necesario. Ahora bien, si el límite B es inmutable, no ocurre así con el límite C. Si se logra transportar el límite C al punto D, se habrá aumentado el sobre trabajo CB desde la longitud DC, y al mismo tiempo disminuido en otro tanto el trabajo necesario AC. La plusvalía habrá hallado así el medio de seguir creciendo, no ya de manera absoluta como anteriormente, es decir, prolongando más cada vez la duración de la jornada de trabajo, sino acrecentando el sobre trabajo mediante una disminución correspondiente de trabajo necesario. La primera es la plusvalía absoluta, y la segunda es la plusvalía relativa.(Carlos Cafiero, El Capital al Alcance de Todos).
De esta manera queda comprobado como el imperialismo buscó, busca y buscará los medios para seguir explotando a la clase trabajadora sin importarle su condición de seres humanos y obviamente el derecho a la salud, la vida y la seguridad.

EL PAPEL DE LOS SINDICATOS EN MATERIA DE SALUD Y SEGURIDAD LABORAL

En Venezuela, los intentos para que los sindicatos asuman su rol de herramienta de lucha en otros ámbitos que no sea solamente el socio económico es sumamente duro, ya que el aspecto dinerario en el sistema capitalista es considerado como principal solución a nuestros problemas, por ejemplo, los sindicatos impulsan en sus convenciones colectivas, pólizas de seguros con mayor cobertura, alimentando de esta manera a las empresas que se lucran con la salud de nuestra clase, eso no lo criticamos, lo que creemos es que esto debe ir acompañado, en forma paralela, de una campaña por el impulso de un sistema de seguridad social que garantice la prevención, salud y seguridad, no solo de la clase trabajadora si no del pueblo pobre, lo otro que se incluye en estas convenciones son las primas, por ejemplo de trabajo en altura en el sector construcción básicamente, esto tampoco lo criticamos, pero una vez que el trabajador o trabajadora se caiga desde una altura de tres, cinco o diez metros y muera, la prima de diez millones de bolívares, por decir un monto, no satisfacerá las necesidades con la que quede su familia y ese dinero se le irá como agua entre los dedos. Lo que debemos impulsar es la lucha para que el patrón garantice condiciones de trabajo seguro donde no se ponga en riesgo la integridad física de los trabajadores y trabajadoras. El otro aspecto que nos parece importante es la articulación de los sindicatos con los sectores populares, sobretodo en Venezuela donde este sector juega un papel de vanguardia y los intentos que hasta ahora se han hecho no son suficientes y una última cuestión, en la mayoría de los sindicatos y federaciones o no existe el Departamento de Seguridad y Salud Laboral o no funciona.

En este sentido hacemos un llamado, no solo a la dirigencia sindical clasista, si no a los trabajadores y trabajadoras para que impulsen dentro de los sindicatos y en cualquier organización que surja de la clase trabajadora y de los sectores populares esta herramienta de lucha, que no puede ir separada de la lucha contra el capital. Debemos seguir el ejemplo de los compañeros de Praxis en Argentina, no podemos seguir cayendo en el juego de la burguesía y el imperio y seguir dividiéndonos, es precisamente ese su objetivo con todos aquellos que de una u otra manera representan un obstáculo para su libre desenvolvimiento en la explotación de la clase trabajadora y el sometimiento de nuestros pueblos Hoy nuestros clásicos, viven en la actualidad un periodo de nuevo auge creativo. La vida, el proceso revolucionario, la práctica de la revolución socialista, plantean complejos problemas ante la doctrina de los trabajadores. Crece como nunca la importancia de la sintetización oportuna de todo lo nuevo que engendra realidad, del análisis crítico de las contradicciones del desarrollo social y la capacidad de crear, elaborar y actuar justo en el corazón de las luchas aunque se un profundo y agitado mar de contradicciones.
RAMÓN FERNÁNDEZ

4/04/2007

EL JUNQUITO, UNA TRISTE REALIDAD

El Junquito, pueblo caracterizado por su alto índice de turistas, sobre todo los fines de semana, quincenas y fin de mes, lugar donde estas personas se recrean, montando a caballo, comiendo cochino, morcilla o cachapas y una y otra actividad para los niños y niñas. El pueblo en sí mide aproximadamente tres cuadras y cuenta con cuatro licorerías, tres panaderías, una venta de repuestos, dos pequeños abastos, una librería, dos ferreterías, dos farmacias, dos bancos y un sin número de ventas de cochino frito, entre otras cosas, así mismo cuenta con una escuela pública, una iglesia, una caseta de la policía metropolitana y un hospitalito, ¡ah! y un cuartel de bomberos y un clima exquisito, por supuesto también con una línea de busetas y buses.

Esta es la realidad que muchos conocemos y quizá por esta razón siempre pensamos en El Junquito como alternativa para pasar un rato agradable sin salir muy lejos de Caracas. Pero hay otra realidad que solo la conocemos los que vivimos en el pueblo o en sus cercanías:

A saber, estableciendo prioridades deberíamos hablar del “hospitalito”, el cual se encuentra totalmente abandonado, tanto que la mayoría de las veces, por no decir siempre, no hay un médico y cuando lo hay no atiende, por ejemplo, niños en casos de emergencia, porque solo realizan control de niños sanos, esto sin mencionar lo desabastecido que está en materia de medicamentos y las condiciones de higiene, salubridad y seguridad en que se encuentra, para los habitantes del pueblo y sus cercanías es una constante preocupación que en algún momento se presente una emergencia ya que el “hospitalito” no es ninguna garantía. Los pocos trabajadores de este sitio deben estar pasando las de Caín.
Así como los que se atreven a denunciar estas irregularidades.

Seguimos con los cuerpos policiales, como dijimos, en el pueblo hay un pequeño módulo de la policía metropolitana, un poco más arriba del pueblo esta el Instituto Universitario de la Policía Metropolitana y un poco más arriba justo al lado de la entrada de la niebla está el módulo de Poli Vargas, con tantos policías este pueblo debería ser el más resguardado del país, pero contradictoriamente no es así, son incontables los números de secuestros, violaciones, robos y atracos, inclusive asesinatos y crímenes de los cuales son víctimas los habitantes de El Junquito y sus zonas aledañas, estos “agentes” solo pasean por el pueblo en sus motos o carros de doble tracción, realmente no cumplen una labor de vigilancia y resguardo permanente, esto es lamentable ya que el pueblo navega en la miseria, en el alcohol y en la droga, esto sin mencionar la actitud prepotente de los estudiantes del Instituto Universitario.

Continuamos con los bomberos, estos señores son incapaces de asistir una emergencia que ocurra, por ejemplo en alguna zona aledaña que no cuente con carreteras asfaltadas, esto deja mucho que desear de este cuerpo de protección, este, creemos es un ejemplo bastante elocuente.

La zona comercial que comprende ventas de cochino y sus derivados, farmacias, panaderías, ferreterías, licorerías, venta de repuesto, entre otras, se creen como si todas estuvieran ubicadas en el aeropuerto de Maiquetía, a cuenta de que son una zona “turística” venden todos los productos a precios exorbitantes y hasta ahora no ha existido ningún ente gubernamental que le ponga coto a esta situación, como ejemplo podemos señalar el Auto mercado Ruicar cuya carnicería “Albertsil” vende la carne que está regulada a Bs. 11.700,00, cosa correcta, pero si uno pide bistec por el servicio de rebanado te cobran un excedente de 4 mil y pico adicional, esto sin mencionar los precios en los abastos, panaderías, venta de repuesto, venta de cochino y otros, que deben tener entre un 20% y 30% de sobre precio, pero lo más alarmante es la farmacia, y no nos referimos a Farmahorro, los precios son realmente grotescos además de que no se consiguen los genéricos. Un caso digno de señalar son las ventas de cochino y sus derivados, estos si que son groseros con el pueblo junquiteño, los turistas y sus trabajadores que los explotan hasta más no poder, estos señores son los principales productores de basura manteniendo los container que se encuentran en el estacionamiento público constantemente sucios, esto tomando en cuenta que la gobernación, tanto de Vargas como del Libertador no cumplen con su acometido de recoger la basura.

En el caso del transporte público es realmente catastrófico, la línea, la única que hay, y decimos que es la única ya que los buses brillan por su ausencia, cumple un servicio realmente pésimo, cobran Bs. 1.250,00 hasta la Yaguara y tardan más o menos 35 minutos en llegar al kilómetro 12, que es la mitad del recorrido, de tal manera que un recorrido que podría durar entre 45 minutos y una hora se convierte en un periplo de 2 horas o más dependiendo de la cola, subiendo de la Yaguara al pueblo la mayoría de las busetas son enviadas al kilómetro 12 y cuando consideran que la cola para el pueblo está lo suficientemente larga (lo cual ocurre cuando ya es kilométrica) entonces es que se dignan a enviar una, esto sin mencionar la música que colocan, que además de ser pésima la ponen a tan alto volumen que no escuchan cuando le piden la parada, el precio no es lo que molesta, lo que molesta es el servicio que prestan, que puede y debe ser un buen servicio, los habitantes de El Junquito nos lo merecemos.

Otra cosa que creemos es nuestro deber de mencionar es la situación en la que se encuentran los trabajadores de las zonas agrícolas, los cuales cumplen horarios no acordes con la normativa legal, sin mencionar la baja paga por la jornada laboral, estos compañeros trabajan con productos químicos y pesticidas en pésimas condiciones, bajo la lluvia y bajo el sol sin implementos de protección personal.




UNA SITUACIÓN GEOGRÁFICA QUE PERMITE ELUDIR RESPONSABILIDADES


Ahora bien, si usted ha visitado El Junquito le sugerimos se de una vuelta por la parte trasera de los locales que venden el cochino, se dará cuenta de la triste realidad, esta realidad también se refleja en la actitud de sus habitantes, esto es bastante lamentable ya que hoy se habla de la explosión del poder popular (quinto motor), pero ¿realmente el pueblo está ejerciendo ese poder? o el mismo se encuentra secuestrado por los oportunistas “revolucionarios” de este proceso.

Analicemos un poco la situación del pueblo y sus zonas aledañas, el mismo se encuentra divido, una parte pertenece al Estado Vargas y otra al Municipio Libertador, en ese sentido, por ejemplo, el sector el Tibron pertenece al Estado Vargas concretamente al Municipio Carayaca, de esta manera cuando alguien quiere poner una denuncia tiene que saber donde está ubicado, para dirigirse a los cuerpos policiales correspondientes, esto es curioso porque la metropolitana no te atiende si estas ubicado en el Estado Vargas y lo mismo sucede con Poli Vargas, pero sí se pasean por donde quieren, en el momento que quieran, lo mismo sucede con las autoridades de la alcaldía (Alexis Toledo) y gobernación (Antonio Rodríguez San Juan) de Vargas y la alcaldía mayor (Juan Barreto) y alcaldía del municipio libertador (Freddy Vernal), la situación geográfica del pueblo es la ideal para que sea realmente lo que muchos creen que es y no una excusa para no cumplir con la labor para lo que fueron elegidos .

El servicio eléctrico es pésimo inclusive hoy, en pleno siglo XXI, hay zonas habitadas donde no hay luz y si la hay es de mala calidad produciendo daños en los aparatos domésticos, carreteras sin asfaltar, el servicio de agua es casi nulo y pare usted de contar.

Podríamos culpar a los habitantes, diciendo que son individualistas y despreocupados, pero realmente la sobre vivencia en esos sitios es dura y no queda mucho tiempo para organizarse, además no hay una dirigencia que impulse el verdadero poder popular y la moral y las luces (tercer motor), es imprescindible que el pueblo junquiteño y los habitantes de sus zonas aledañas se organicen en los consejos comunales y que no permitan que los pico de plata y/o representantes de algún partido político secuestren estas instancias, es necesaria la organización para poder ejercer el poder, debemos acostumbrarnos a la idea de que somos nosotros, el pueblo, los que gobernamos, no podemos seguir permitiendo que esos señores que uno elige como su representante haga lo que le de la gana, debemos exigir, reclamar, proponer, ejecutar, hacer seguimiento y control de la gestión de estos señores pero de manera organizada y conciente.

Para poner un ejemplo de lo que decimos, podemos mencionar el caso de la junta de vecinos o la organización que dirige el Sr. Humberto en el Tibron, esta asociación u organización realmente no hace nada y cuando surge alguien que quiere hacer algo ellos no están dispuestos a colaborar en la mejora de la urbanización.

Es en este sentido que el pueblo debe asumir el control organizado de nuestra situación ya que es la gran mayoría de la población junquiteña la que padece esta situación, no debemos permitir que algunos señores secuestren nuestras organizaciones, los cambios sociales no se dan de un día para otro, no es sencillo cambiar tantos años de cultura de anti valores, hoy debemos hacer nuestro mejor intento de trabajar en función del bien colectivo y empezar a inculcarle a nuestros hijos los reales valores de solidaridad, humanidad y equidad.

¡TRABAJEMOS UNIDOS POR UN BUEN PRESENTE Y UN FUTURO DIGNO PARA NUSTROS HIJOS E HIJAS!

¡EXIJAMOSLE A LAS AUTORIDADES UN BUEN SERVICIO ELÉCTRICO, SERVICIO DE AGUA PERMANENTE Y ASFALTADO DE NUESTRAS CALLES Y CARRETERAS!
¡LUCHEMOS POR LA CONSTRUCCIÓN DE UNA SOCIEDAD DE IGUALES!